Hoy es el cumpleaños de Jose y he sido invitada. No estamos juntos desde Julio del año pasado y, sin embargo, aún tengo algunos sentimientos revueltos. Me he prometido a mi misma no joder a nadie el día de hoy. Igual, en ese sentido yo ya no soy tan antipática. He madurado. Creo.
El año pasado en estas fechas recuerdo claramente lo que estaba haciendo.
Todo se encuentra entrelazado y cada día que pasa se me hace más difícil aprender a estar sola y expectorar los parásitos que succionan mi cerebro.
"Entregamos nuestro corazón a cualquier situación o persona que intensifique nuestra vida. En encuestas realizadas después de la Segunda Guerra, los encuestados reconocían que en tiempos de guerra habían tenido una intensidad que, una vez pasada, despertaba en ellos melancolía. El amor procura una experiencia intensa, pero no toda experiencia intensa es amor..."
Tomado de: El amor, por supuesto, no existe; de José Antonio Marina. Etiqueta negra, número 28, setiembre de 2005.
Descubrí que lo peor de vivir sola es enfermarse. No está quien te eche vinagre buyin (o como se escriba) ni quien te engría así tengas 37 de fiebre. Nadie te mira con cara de pena ni te ofrece chocolates para levantarte el ánimo. ¿Quien te compra las pastillas o te acelera la cura con una ampolla? Pues nadie. Estás tú sola.







